miércoles, noviembre 17, 2004

Aburrimiento

He llegado tarde a clase... hoy el campus estaba repelto e coches, y el mío aunque pequeñito no encontraba un hueco donde descansar. Por fin consigo aparcarlo; al entrar en clase voy esquivando las bancas repletas de gente en la oscuridad, aunque observo que aun no se ha empezado a proyectar diapositivas.

Antes de sentarme ya empiezo a bostezar. Me aburre la misma materia una y otra vez, me aburre su cara arrugada, su voz cargada de prepotencia, su acento girando en torno a una S prolongada, eterna... tan silbante cada palabra como una serpiente cascabel.

Me dejo caer en el asiento... mientras saco los folios de la carpeta, me sorprendo imaginando como la anciana serpiente se electrocuta al cambiar de diapositiva... incluso sonrío pensando en lo que dirá el periódico al día siguiente "El afamado catedrático de Historia del Arte, Don ----- -------, murió electrocutado impartiendo una de sus clases magistrales, aunque dicen sus alumnos que se despidió feliz con la imagen de su adorada Alhambra de tapiz epitáfico".

No,... definitivamente no se electrocuta y me concentro en no dormirme, tratando de cazar sus palabras con más voluntad que interés. La voluntad comienza a resquebrajarse a la hora de empezar la clase... el interés se había esfumado a los 5 minutos de escucharle.

Levanto la vista del papel garabateado que tengo delante y empiezo a analizar a las personas que me rodean. La mayoría son conocidos, compañeros de cafetería y pasillo desde hace años, encuentro caras igual de aburridas que la mía, en algunas se lee un esforzado interés aun.

En mi recorrido tropiezo con unos ojos que estan clavados en los míos. No los aparto, nunca lo hago... siempre disfruté del momento en que se sienten intimidados por una mirada demasiado prolongada. Me sorprendo... él tampoco retira los suyos. Sonrío y me sonríe. No sé cuanto tiempo pasa, pero esta claro que ninguno de los dos quiere dejar vencer al otro.

En un momento su amigo le dice algo, y él se vuelve para escucharle... suena el rebobinado de las diapositivas y se enciende la luz mientras recojo mis cosas con el dulzor de la victoria aun jugando con mi lengua.

Salgo tan rápido de clase como entré, aunque probablemente... algo menos aburrida.

No hay comentarios: