Un miedo seco y frio. Autónomo e independiente. Un miedo ácido y corrosivo.
Espalda atada a esta verja que nos abre las puertas del dormitorio. Y manos temblorosas, anudando láminas de hierro a nuestro tiempo, al espacio que nos rodea, al animal que nos araña la vida bajo la piel. No entiendes nada, ni falta que hace.
Sin nombres, sin destinatario, sin salida.
El papel que prende en llamas cada vez que intento escribir. Y la sal de lecho en estas palabras que no son versos ni poesia. Tormentas de ausencia porque no estarás y yo que soy cuando no estás? Soy menos de lo que alguna vez me creí, soy un trozo de piel que siente cuando tú lo rozas y se asfixia cuando te vas.
Quédate en mis labios.
viernes, abril 20, 2007
lunes, abril 16, 2007
Real
Ultimamente no me encuentro muy bien.
Tal vez por eso siento que rozo lo peor de mi caracter, de mi personalidad... en cada paso que doy. Y que la piel me pesa, y los ojos se caen, y las manos se enredan, y mis labios se enfadan y albergan palabras que no quieren decir y el tedio y la desesperación colocan entre mis dientes.
Ultimamente me duele la piel, y la vida. Me siento debil y dependiente. Cargada de sueño y sin aire suficiente en los pulmones.
Sé que es cuestión de tiempo y paciencia, el dolor dará paso a mi vida normal y las pastillas dejarán de anestesiarme la vida.
Tengo ganas de vivir de nuevo.
Tal vez por eso siento que rozo lo peor de mi caracter, de mi personalidad... en cada paso que doy. Y que la piel me pesa, y los ojos se caen, y las manos se enredan, y mis labios se enfadan y albergan palabras que no quieren decir y el tedio y la desesperación colocan entre mis dientes.
Ultimamente me duele la piel, y la vida. Me siento debil y dependiente. Cargada de sueño y sin aire suficiente en los pulmones.
Sé que es cuestión de tiempo y paciencia, el dolor dará paso a mi vida normal y las pastillas dejarán de anestesiarme la vida.
Tengo ganas de vivir de nuevo.
martes, abril 10, 2007
Colcha
No te preocupes por las palabras que dejaste colgadas de la ducha, ni de lo azul del cielo aquel día, ni de la lluvia que nos ahogaba entre los cadáveres casi desconocidos de la gente. Tal vez amanecí esta noche demasiado rápido y creí creer que era de día pese a que aun crepitan las lámparas, en el silencio sordo de la calle. Y mis pasos se adivinan bajo la colcha arañando el espacio que me acoge.
Tengo tanto que decir y tantas palabras astillándome la garganta, pidiéndome la paz otorgada de un disparo certero, la solución al acertijo, el adiós y el descanso, como el calor de las heridas que se curan, y las sonrisas sin condescendencia ni ironía.
No te preocupes de las palabras que dejaste colgadas en la ducha, ha llovido mucho desde que se secaron.
Tengo tanto que decir y tantas palabras astillándome la garganta, pidiéndome la paz otorgada de un disparo certero, la solución al acertijo, el adiós y el descanso, como el calor de las heridas que se curan, y las sonrisas sin condescendencia ni ironía.
No te preocupes de las palabras que dejaste colgadas en la ducha, ha llovido mucho desde que se secaron.
miércoles, marzo 28, 2007
Egoista
Anestesia con tus labios la muerte que yace bajo mis párpados, dame la calma de tu pecho tibio. O tócame la vida con tus ansias de reír, con tus manos frías, con el sueño de soñarme en cada curva de este lugar.
Estos versos que se derraman sin manchar tus manos frías, que son ambrosia para mi garganta y sal para las heridas de mis dedos.
Tráeme la piel de este cielo nublado podrido de sueños y poemas.
Estos versos que se derraman sin manchar tus manos frías, que son ambrosia para mi garganta y sal para las heridas de mis dedos.
Tráeme la piel de este cielo nublado podrido de sueños y poemas.
jueves, marzo 22, 2007
Este país
Cansada, asqueada, defraudada y avergonzada.
Este país empieza a convertirse en un circo.
No soporto, no entiendo y me cuesta respirar entre tanto rencor y tanta intolerancia. Y la política convertida en un arma arrojadiza y el pueblo de escudo.
Unos que estiran las situaciones hasta el caos, otros que son la negación sin razón, sin necesidad.
Me canso de las mentiras para recuperar el poder, del uso de símbolos más grandes que ambos partidos unidos. Harta de la demagogia barata, de la absurda antorcha que erigen como portadores del saber universal y la justicia.
Cansada de la política de rebajas, de la oposición sin sentido, de la falta de inteligencia, de la soberbia y del extremismo patético del que no obtiene lo que quiere.
Y no me valen manifestaciones de todo incluido, y gastos pagados. Y no me valen bailes de números. Y no me valen reconocimientos de ignorancia por parte de expresidentes que se ríen a carcajadas de 100 mil civiles muertos hasta la fecha. Y no me vale la utilización del patriotismo que hacen. Y no me vale la falta de decencia y de principios para volver a estar en el poder.
Y no doy cheques en blanco al gobierno que nos representa. Y critico lo que no me gusta. Y espero más y mejor. Pero lo de los otros… los de enfrente, los que da igual lo que se haga que nunca estará bien, los que venden a su madre al mejor postor y luego no se acuerdan, los que siempre son y están, los que llevan la ignorancia por bandera.
En esos ni confío ni creo. Y sinceramente espero que algún día abran los ojos, y salgan a la calle para ver lo que realmente es este país, y lo que necesita.
Que bufones… ya tenemos suficientes en la prensa que les ampara.
Este país empieza a convertirse en un circo.
No soporto, no entiendo y me cuesta respirar entre tanto rencor y tanta intolerancia. Y la política convertida en un arma arrojadiza y el pueblo de escudo.
Unos que estiran las situaciones hasta el caos, otros que son la negación sin razón, sin necesidad.
Me canso de las mentiras para recuperar el poder, del uso de símbolos más grandes que ambos partidos unidos. Harta de la demagogia barata, de la absurda antorcha que erigen como portadores del saber universal y la justicia.
Cansada de la política de rebajas, de la oposición sin sentido, de la falta de inteligencia, de la soberbia y del extremismo patético del que no obtiene lo que quiere.
Y no me valen manifestaciones de todo incluido, y gastos pagados. Y no me valen bailes de números. Y no me valen reconocimientos de ignorancia por parte de expresidentes que se ríen a carcajadas de 100 mil civiles muertos hasta la fecha. Y no me vale la utilización del patriotismo que hacen. Y no me vale la falta de decencia y de principios para volver a estar en el poder.
Y no doy cheques en blanco al gobierno que nos representa. Y critico lo que no me gusta. Y espero más y mejor. Pero lo de los otros… los de enfrente, los que da igual lo que se haga que nunca estará bien, los que venden a su madre al mejor postor y luego no se acuerdan, los que siempre son y están, los que llevan la ignorancia por bandera.
En esos ni confío ni creo. Y sinceramente espero que algún día abran los ojos, y salgan a la calle para ver lo que realmente es este país, y lo que necesita.
Que bufones… ya tenemos suficientes en la prensa que les ampara.
jueves, marzo 15, 2007
Escondida
¿Dónde me escondo?
En la piel, en los ojos de esta absurda ciudad que vende lo que nunca tuvo y regala lo que debió guardar de las miradas ávidas de los que tienen todo. Me escondo en los árboles, sólo en ocasiones especiales, y me deslizo de noche entre los adoquines de alguna calle angosta que me cuenta secretos que no quiero conocer.
En algunos lugares no sé si esconderme o habitarme, pero hay personas que me obligan a huir y buscar otra rendija en la que deslizarme. Me escondo en las manos de quien me quiere esconder, y en los labios que mis labios trenzan. En el cuerpo caliente de la noche que me amanece, y en el cristal de sus ojos cuando me encuentran.
Me escondo en las palabras que me hacen real, en los versos ajenos y en los que torpemente escribo.
En la piel, en los ojos de esta absurda ciudad que vende lo que nunca tuvo y regala lo que debió guardar de las miradas ávidas de los que tienen todo. Me escondo en los árboles, sólo en ocasiones especiales, y me deslizo de noche entre los adoquines de alguna calle angosta que me cuenta secretos que no quiero conocer.
En algunos lugares no sé si esconderme o habitarme, pero hay personas que me obligan a huir y buscar otra rendija en la que deslizarme. Me escondo en las manos de quien me quiere esconder, y en los labios que mis labios trenzan. En el cuerpo caliente de la noche que me amanece, y en el cristal de sus ojos cuando me encuentran.
Me escondo en las palabras que me hacen real, en los versos ajenos y en los que torpemente escribo.
lunes, marzo 05, 2007
Lluvia
Llovía y no tenía paraguas. El flequillo trasquilado le cae sobre los ojos , mojando aun más las pestañas y nublando los pasos y las baldosas resbaladizas. Aun hay hojas en el suelo, empapadas de barro y lluvia gris. Y las huellas se pierden entre los adoquines, entre las piernas confundidas, entre los aullidos de los coches. Tiene calor, la lluvia le acalora y agota, la exprime la diseca. Las gotas acariciando su pecho y sus brazos, ajustando la ropa a su piel confundiéndose con el sudor frío que la envuelve. La chica de los periódicos se apresura a darle uno mientras se intenta proteger con una mano de lo inevitable. Se sonríen como cada mañana más por costumbre que por educación. El café caliente como el aire de la cafetería, y sus labios aun húmedos de la lluvia acariciando el borde de la taza. Las noticias se entrelazan en un caos patético tan amargo como el sabor del café sin azúcar que toma. Y la lluvia que cesa y una extraña claridad que invita a pensar que volverá a llover. Más pasos en la acera, más gotas en la frente. Y la tristeza intacta cosida a los parpados.
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