jueves, enero 20, 2005

Ventana

Hoy me apetecía apoyarme en la ventana y ver pasar el mundo. Lo hice.

Y entre la gente que recorría mi calle:

Vi un anciano con bastón de madera. Le daba pequeñas patadas viendo como subía hasta la altura de su cintura. Sus pasos eran cortos, pero marcados por el ritmo de su juego particular. De vez en cuando miraba hacia atrás como si esperara que de un momento a otro alguien gritara su nombre, para así tener un motivo por el que detener su juego y hablar un rato.

Vi una mujer con un niño pequeño agarrado a su mano. Él de vez en cuando tose. Ella le arregla el cuello del abrigo y le dice que cierre la boca que el aire es frío. El niño a veces trata de soltar su mano, tal vez para correr un rato, tal vez para sentirse mayor, tal vez porque ella le obliga a tomar una linea recta, y él necesita hacer el mismo camino en zig zag.

Vi una pareja discutiendo. Ella le reprocha mientras él parece ignorarla. Me dio pena... La chica se para en mitad de la calle, y él sigue caminando sin prestarle atención. No lo veo, pero diría que ella lloraba... en un momento, se da la vuelta y recoge sus pasos por la calle que la vio venir, él ni siquiera se da cuenta que ella no esta a su lado.

Vi un coche demasiado rápido. Un día habrá un accidente, un día un niño pasará y nadie le verá, un día ...

Vi un vagabundo solitario. Vi una anciana con dos bolsas. Vi un adolescente tirando de su moto apagada. Vi un perro... no en realidad fueron tres. Vi a un vecino cabizbajo con el periódico de hoy bajo el brazo.

Vi tanto... que no vi nada.





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