domingo, junio 27, 2010
Noche tibia
No puedo dormir. Páginas de libros devoradas, películas, televisión. Y mil vueltas por las sábanas y por la almohada. Busco tus huellas, tu olor... dentro de unas horas vólvere a sentir tu piel pegada a mi espalda y tus besos en mi nuca. Ya cuento los minutos... otra vez.
sábado, mayo 29, 2010
Soledad
La vi sonrerime cada vez que abría los ojos, y me veía inmensamente pequeña ante esa sonrisa calida y esa mirada que no se apartaba de mi. Le cogí la mano y me la lleve conmigo, para siempre. Hasta siempre.
Y me vi pequeña, sentada en sus piernas sanas. Viendo esa sonrisa cuando la mía era libre y más verdadera. Y recuerdo sus canciones porque no tendré vida para olvidarlas. Y recuerdo su voz porque ahora forma parte de mi.
Contemplando su pelo al trasluz de la ventana. Cantando y contando colores que son distintos desde que ya no está.
Me despedí sabiendo que no volvería a verla y engañándome con que sí lo haría. Y en el fondo mi adios no supo ser un adios, hasta que ella me lo dijo a mi.
Y la vi sonreirme mientras me iba, sin darme cuenta de que era ella la que se marchaba.
Requiem por ti, Soledad.
Y me vi pequeña, sentada en sus piernas sanas. Viendo esa sonrisa cuando la mía era libre y más verdadera. Y recuerdo sus canciones porque no tendré vida para olvidarlas. Y recuerdo su voz porque ahora forma parte de mi.
Contemplando su pelo al trasluz de la ventana. Cantando y contando colores que son distintos desde que ya no está.
Me despedí sabiendo que no volvería a verla y engañándome con que sí lo haría. Y en el fondo mi adios no supo ser un adios, hasta que ella me lo dijo a mi.
Y la vi sonreirme mientras me iba, sin darme cuenta de que era ella la que se marchaba.
Requiem por ti, Soledad.
viernes, febrero 12, 2010
Cuestión de tiempo
Hoy he vuelto a llorar.
Y no entiendo por qué hay días en los que me cuesta tanto respirar y las lágrimas me invaden, y otros en los que respirar es menos complicado.
Echo de menos mi gente, la casa en la que he crecido, las manos de mi madre, el olor de mi padre y el aire frío y seco de mi ciudad. Necesito que me abracen mucho rato y que me dejen llorar para poder rearmarme.
Necesito la paz cálida de mi familia, su acento, su voz, su cariño. Las risas de Eli y Maruxa, las cadencia de sus pasos por el pasillo.
¿Quién me dijo que todo era cuestión de tiempo? A mi el tiempo me crea nudos en el alma...
Y no entiendo por qué hay días en los que me cuesta tanto respirar y las lágrimas me invaden, y otros en los que respirar es menos complicado.
Echo de menos mi gente, la casa en la que he crecido, las manos de mi madre, el olor de mi padre y el aire frío y seco de mi ciudad. Necesito que me abracen mucho rato y que me dejen llorar para poder rearmarme.
Necesito la paz cálida de mi familia, su acento, su voz, su cariño. Las risas de Eli y Maruxa, las cadencia de sus pasos por el pasillo.
¿Quién me dijo que todo era cuestión de tiempo? A mi el tiempo me crea nudos en el alma...
domingo, enero 24, 2010
Cádiz
Te echo de menos. Echo de menos caminar cerquita de mi playa. De mi Victoria.
Echo de menos pasear por el Campo del Sur. Y oler la sal de tu mar. La marea que nos une.
Y aquí el mar a veces me acerca a ti. Pero me acerca y me aleja como las olas que se precipitan en tus escolleras.
Te echo de menos. Y ahora que te escucho cantar como cada año por carnaval, se me anudan las ganas de acercarme y unirme a tu gente, que es la mía. Y cierro los ojos y me vuelvo a ver en la Viña riéndome como siempre como hace tanto tiempo...
Sigo tocándote las palmas... desde Gijón.
Echo de menos pasear por el Campo del Sur. Y oler la sal de tu mar. La marea que nos une.
Y aquí el mar a veces me acerca a ti. Pero me acerca y me aleja como las olas que se precipitan en tus escolleras.
Te echo de menos. Y ahora que te escucho cantar como cada año por carnaval, se me anudan las ganas de acercarme y unirme a tu gente, que es la mía. Y cierro los ojos y me vuelvo a ver en la Viña riéndome como siempre como hace tanto tiempo...
Sigo tocándote las palmas... desde Gijón.
sábado, noviembre 07, 2009
Reflexión
Retorcida. Sobre mis pies, mi piel, mi sangre. Arañada, goteando el alma en el suelo. O en la copa. O en la cama...
Perdida. Soñadora. Incauta.
¿Coherente? Alguna vez. ¿Sensata? Pocas veces.
Cabizbaja. Anidada. Anudada. Pero nunca anulada.
Y qué más da...
Perdida. Soñadora. Incauta.
¿Coherente? Alguna vez. ¿Sensata? Pocas veces.
Cabizbaja. Anidada. Anudada. Pero nunca anulada.
Y qué más da...
sábado, octubre 17, 2009
Garnata
Granada es más que Granada. Es más que sus callejuelas retorcidas, sus calles adoquinadas, su olor a especias, y ese aire de misterio que solo se respira en Granada.
Granada es mucho más que Granada.
Granada es la piel de las manos de mi madre. El mar de los ojos de mi padre. Las risas con mis hermanos, las conversaciones a media tarde entre cafés, niños corriendo entre la cocina y el salón.
Granada es todo lo que tuve, tengo y tendré. Que dificil es ser feliz si me falta media vida.
Granada es mucho más que Granada.
Granada es la piel de las manos de mi madre. El mar de los ojos de mi padre. Las risas con mis hermanos, las conversaciones a media tarde entre cafés, niños corriendo entre la cocina y el salón.
Granada es todo lo que tuve, tengo y tendré. Que dificil es ser feliz si me falta media vida.
martes, septiembre 22, 2009
Desamanecerme
Tres pasos contados. Uno. Dos. Tres.
El alma en la comisura de mis labios, y la piel... la piel tan tirante que siento la sangre golpearme las sienes. Cabizbaja, opaca, triste, muerta. Pensando en voz alta, tarareando palabras de una vieja canción que no termino de recordar. Muriendo. Tal vez apagando las luces de las farolas de mi calle. O arremolinándome entre las mantas y las nubes bajas que me rozan las mejillas.
Tres pasos contados. Uno. Dos. Tres.
El alma en la comisura de mis labios, y la piel... la piel tan tirante que siento la sangre golpearme las sienes. Cabizbaja, opaca, triste, muerta. Pensando en voz alta, tarareando palabras de una vieja canción que no termino de recordar. Muriendo. Tal vez apagando las luces de las farolas de mi calle. O arremolinándome entre las mantas y las nubes bajas que me rozan las mejillas.
Tres pasos contados. Uno. Dos. Tres.
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