sábado, septiembre 13, 2014

Miedo

Ya no quedan alas en mi pecho. Y la paz no existe, se fugó en algún momento en el que mis manos no supieron coserla a mi vientre. El miedo atenaza mis pasos, sumiéndome en una niebla espesa que no me deja verte.
Ven a mi, te necesito.

1 comentario:

Desconcierto dijo...

Y sin embargo, muchas veces resulta en la única manera de obligarnos a mover los huesos, hacia donde crujan, pero vivos.
Sentidas Palabras