Hoy he vuelto a llorar.
Y no entiendo por qué hay días en los que me cuesta tanto respirar y las lágrimas me invaden, y otros en los que respirar es menos complicado.
Echo de menos mi gente, la casa en la que he crecido, las manos de mi madre, el olor de mi padre y el aire frío y seco de mi ciudad. Necesito que me abracen mucho rato y que me dejen llorar para poder rearmarme.
Necesito la paz cálida de mi familia, su acento, su voz, su cariño. Las risas de Eli y Maruxa, las cadencia de sus pasos por el pasillo.
¿Quién me dijo que todo era cuestión de tiempo? A mi el tiempo me crea nudos en el alma...
viernes, febrero 12, 2010
domingo, enero 24, 2010
Cádiz
Te echo de menos. Echo de menos caminar cerquita de mi playa. De mi Victoria.
Echo de menos pasear por el Campo del Sur. Y oler la sal de tu mar. La marea que nos une.
Y aquí el mar a veces me acerca a ti. Pero me acerca y me aleja como las olas que se precipitan en tus escolleras.
Te echo de menos. Y ahora que te escucho cantar como cada año por carnaval, se me anudan las ganas de acercarme y unirme a tu gente, que es la mía. Y cierro los ojos y me vuelvo a ver en la Viña riéndome como siempre como hace tanto tiempo...
Sigo tocándote las palmas... desde Gijón.
Echo de menos pasear por el Campo del Sur. Y oler la sal de tu mar. La marea que nos une.
Y aquí el mar a veces me acerca a ti. Pero me acerca y me aleja como las olas que se precipitan en tus escolleras.
Te echo de menos. Y ahora que te escucho cantar como cada año por carnaval, se me anudan las ganas de acercarme y unirme a tu gente, que es la mía. Y cierro los ojos y me vuelvo a ver en la Viña riéndome como siempre como hace tanto tiempo...
Sigo tocándote las palmas... desde Gijón.
sábado, noviembre 07, 2009
Reflexión
Retorcida. Sobre mis pies, mi piel, mi sangre. Arañada, goteando el alma en el suelo. O en la copa. O en la cama...
Perdida. Soñadora. Incauta.
¿Coherente? Alguna vez. ¿Sensata? Pocas veces.
Cabizbaja. Anidada. Anudada. Pero nunca anulada.
Y qué más da...
Perdida. Soñadora. Incauta.
¿Coherente? Alguna vez. ¿Sensata? Pocas veces.
Cabizbaja. Anidada. Anudada. Pero nunca anulada.
Y qué más da...
sábado, octubre 17, 2009
Garnata
Granada es más que Granada. Es más que sus callejuelas retorcidas, sus calles adoquinadas, su olor a especias, y ese aire de misterio que solo se respira en Granada.
Granada es mucho más que Granada.
Granada es la piel de las manos de mi madre. El mar de los ojos de mi padre. Las risas con mis hermanos, las conversaciones a media tarde entre cafés, niños corriendo entre la cocina y el salón.
Granada es todo lo que tuve, tengo y tendré. Que dificil es ser feliz si me falta media vida.
Granada es mucho más que Granada.
Granada es la piel de las manos de mi madre. El mar de los ojos de mi padre. Las risas con mis hermanos, las conversaciones a media tarde entre cafés, niños corriendo entre la cocina y el salón.
Granada es todo lo que tuve, tengo y tendré. Que dificil es ser feliz si me falta media vida.
martes, septiembre 22, 2009
Desamanecerme
Tres pasos contados. Uno. Dos. Tres.
El alma en la comisura de mis labios, y la piel... la piel tan tirante que siento la sangre golpearme las sienes. Cabizbaja, opaca, triste, muerta. Pensando en voz alta, tarareando palabras de una vieja canción que no termino de recordar. Muriendo. Tal vez apagando las luces de las farolas de mi calle. O arremolinándome entre las mantas y las nubes bajas que me rozan las mejillas.
Tres pasos contados. Uno. Dos. Tres.
El alma en la comisura de mis labios, y la piel... la piel tan tirante que siento la sangre golpearme las sienes. Cabizbaja, opaca, triste, muerta. Pensando en voz alta, tarareando palabras de una vieja canción que no termino de recordar. Muriendo. Tal vez apagando las luces de las farolas de mi calle. O arremolinándome entre las mantas y las nubes bajas que me rozan las mejillas.
Tres pasos contados. Uno. Dos. Tres.
jueves, septiembre 17, 2009
Terapia
Respirar aquí es diferente. El sol no me pica en los hombros, y la luz... es tan distinta.
Es bonito caminar de su mano por parques amplios, con ese verde que jamás habrá en mi Granada, que sólo puede darse aquí. Y camino feliz porque voy de su mano. Feliz porque estoy empezando poco a poco a salir de una espiral que me ataba los pies y arañaba los brazos.
Y caminando... tropiezo con mis lágrimas también. Y pienso en el sol que pica en los hombros, en esa luz tan distinta de mi Granada, y sin querer mojo mi rostro como ayer, como hoy... como todos los días. Y me sorprendo cerrando los ojos y rogando escuchar los ladridos de Zeus, y los pasos pausados de mi padre subiendo la escalera.
Y aprieto más los ojos, porque nunca es suficiente, y acabo sin escucharlos. Y me torturo porque no soy capaz de impregnarme del olor de mi madre, y porque necesito darle un beso en el cuello y hacerla reir. Y me torturo... porque no oigo la risa escandalosa de Eli y sus abrazos interminables. Y la piel se trenza de nuevo.
Y a veces me cuesta respirar porque respirar aquí es diferente. Porque el nudo del pecho no se afloja, y porque la piel me dice que la próxima vez que mis niños me encuentren, ya no me miraran igual. Y el nudo se aprieta un poco más.
Vuelvo a caminar de su mano y todo parece más facil. Parece... pero no lo es.
Es bonito caminar de su mano por parques amplios, con ese verde que jamás habrá en mi Granada, que sólo puede darse aquí. Y camino feliz porque voy de su mano. Feliz porque estoy empezando poco a poco a salir de una espiral que me ataba los pies y arañaba los brazos.
Y caminando... tropiezo con mis lágrimas también. Y pienso en el sol que pica en los hombros, en esa luz tan distinta de mi Granada, y sin querer mojo mi rostro como ayer, como hoy... como todos los días. Y me sorprendo cerrando los ojos y rogando escuchar los ladridos de Zeus, y los pasos pausados de mi padre subiendo la escalera.
Y aprieto más los ojos, porque nunca es suficiente, y acabo sin escucharlos. Y me torturo porque no soy capaz de impregnarme del olor de mi madre, y porque necesito darle un beso en el cuello y hacerla reir. Y me torturo... porque no oigo la risa escandalosa de Eli y sus abrazos interminables. Y la piel se trenza de nuevo.
Y a veces me cuesta respirar porque respirar aquí es diferente. Porque el nudo del pecho no se afloja, y porque la piel me dice que la próxima vez que mis niños me encuentren, ya no me miraran igual. Y el nudo se aprieta un poco más.
Vuelvo a caminar de su mano y todo parece más facil. Parece... pero no lo es.
domingo, mayo 17, 2009
Norte y Sur
Ahora sí.
Hoy no me encuentro por dentro. He pasado horas arañándome la piel para encontrar la paz y no me queda nada. Tal vez un tarrito de lágrimas que voy derramando en el oxidado camino de la autocompasión.
Se fue. Y se llevó consigo la mirada luminosa, la sonrisa eterna, las risas en la cama. Y le echo de menos como nunca pensé que se pudiera añorar a alguien. Y le amo tanto que mi piel se ha ido con él para no quedarse conmigo.
Y son días... y luego volverá a rodearme con sus brazos poderosos. Y son meses... y volveremos a tirarnos al suelo entre risas y caricias. Pero hoy mis pasos no pueden con el lastre de sonreir sin ganas.
Le echo de menos.
Y sigo contando los días para volver a tocar con mis dedos la piel de su espalda.
Hoy no me encuentro por dentro. He pasado horas arañándome la piel para encontrar la paz y no me queda nada. Tal vez un tarrito de lágrimas que voy derramando en el oxidado camino de la autocompasión.
Se fue. Y se llevó consigo la mirada luminosa, la sonrisa eterna, las risas en la cama. Y le echo de menos como nunca pensé que se pudiera añorar a alguien. Y le amo tanto que mi piel se ha ido con él para no quedarse conmigo.
Y son días... y luego volverá a rodearme con sus brazos poderosos. Y son meses... y volveremos a tirarnos al suelo entre risas y caricias. Pero hoy mis pasos no pueden con el lastre de sonreir sin ganas.
Le echo de menos.
Y sigo contando los días para volver a tocar con mis dedos la piel de su espalda.
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