Estoy cansada. No he dormido ni un solo minuto esta noche.
Esto no va a volver a pasar.
No quiero más victimismo. Me cansé de ser compasiva.
No mereces lástima ni pena. No mereces una noche en blanco como la de hoy.
Quieres dormir? duerme...
Quieres jugar a ser dios? juega...
Quieres espectadores llorando en las gradas? búscalos...
No cuentes más conmigo para tu teatro, para tu espectáculo, para tu circo de payasos tristes y desolados...
Lo siento, ya no me venderás nunca más esta historia por fascículos. No voy a permitir que juegues conmigo. Suerte encontrando alguien que te regale su compasión... acaso no es lo que buscas?
Quieres odiarme? ódiame...
Quieres llorar? llora...
No me pidas ayuda. Si quieres destruirte no vuelvas a buscarme a mí.
Nunca jamás.
jueves, abril 14, 2005
lunes, abril 11, 2005
Su
No era la primera vez.
Sentía los músculos tensarse fuertemente. Cada paso que daba le adentraba más en un lugar del que sabía era dificil salir. El sitio, la densidad del aire, el olor, el sonido... todo era igual que las otras veces.
Rodeó los cuerpos arremolinados en el suelo, unidos en un escorzo dificil, imposible... sensual, apetecible... y abandonó a su izquierda la pálida luz. El ruido desaparecía y volvía dependiendo del ritmo de su respiración.
Enjuagó su rostro en el agua, se miró en el cristal de la ventana y sumergió sus labios en sal. Sus manos no necesitaban sal... sus ojos no necesitaban sal, su piel no necesitaba sal. Sus labios sí.
Trenzó sus dedos entre los cabellos que caían por su espalda, acariciando la piel de su cuello, respiró profundamente tranquila, con la sensación de paz que sólo ella sabía regalarse. La palida luz ya no es tan pálida.
El dolor es tan parecido al placer que busca los límites constantemente. ¿Límites? ¿Dolor? ¿Placer?... Sus ojos cerrados, su piel erizada, sus manos firmes aferrando el trozo de cristal.
Su sexo húmedo, abierto... sus labios mordidos, su piel arañada, dibujada como un lienzo, sin tinta.
Sólo cristal, piel, alguna gota de sangre tímida... ella, su dolor, su placer.
No sería la última vez.
Sentía los músculos tensarse fuertemente. Cada paso que daba le adentraba más en un lugar del que sabía era dificil salir. El sitio, la densidad del aire, el olor, el sonido... todo era igual que las otras veces.
Rodeó los cuerpos arremolinados en el suelo, unidos en un escorzo dificil, imposible... sensual, apetecible... y abandonó a su izquierda la pálida luz. El ruido desaparecía y volvía dependiendo del ritmo de su respiración.
Enjuagó su rostro en el agua, se miró en el cristal de la ventana y sumergió sus labios en sal. Sus manos no necesitaban sal... sus ojos no necesitaban sal, su piel no necesitaba sal. Sus labios sí.
Trenzó sus dedos entre los cabellos que caían por su espalda, acariciando la piel de su cuello, respiró profundamente tranquila, con la sensación de paz que sólo ella sabía regalarse. La palida luz ya no es tan pálida.
El dolor es tan parecido al placer que busca los límites constantemente. ¿Límites? ¿Dolor? ¿Placer?... Sus ojos cerrados, su piel erizada, sus manos firmes aferrando el trozo de cristal.
Su sexo húmedo, abierto... sus labios mordidos, su piel arañada, dibujada como un lienzo, sin tinta.
Sólo cristal, piel, alguna gota de sangre tímida... ella, su dolor, su placer.
No sería la última vez.
domingo, abril 10, 2005
Comienzos
Sonreír, pensar, planear, recordar, reir, tratar, luchar, buscar, encontrar, comenzar, acabar, saber, intuir, soñar, cumplir, descansar, hablar, divertir, salir, entrar, saltar, bailar, caminar, pasear, conocer, volver, llegar, ir, volar, agotar, nadar, correr, amar,... sonreír.
viernes, abril 08, 2005
jueves, abril 07, 2005
Depurando
Y dejó todo.
Hundió su garganta podrida de gritar en el silencio más imponente que nadie imaginó. Cosió sus labios con el alambre más grueso que encontró en la caja de herramientas, que alguien dejó olvidada junto al recuerdo y a la autocompasión. Y brotó sangre.
Brotó mucha sangre. Sangre que resbaló por su cuello, por el interior de su boca, por sus brazos, manchó sus pechos, su sexo, su alma... tanta sangre que se vistió de un negro rojizo, luto gratuito, luto voluntario, luto innecesario.
Con una navaja oxidada cortó el cabello, que ahora caía al suelo mezclándose con la sangre cada vez más seca. Con la punta de metal hizo veinticinco cortes en su cabeza, en su rostro, en sus brazos, en sus piernas, en las plantas de los pies.
Depuró su sangre oxigenándola con el aire que la rodeó y rodeaba.
Dejó todo y se marchó.
Hundió su garganta podrida de gritar en el silencio más imponente que nadie imaginó. Cosió sus labios con el alambre más grueso que encontró en la caja de herramientas, que alguien dejó olvidada junto al recuerdo y a la autocompasión. Y brotó sangre.
Brotó mucha sangre. Sangre que resbaló por su cuello, por el interior de su boca, por sus brazos, manchó sus pechos, su sexo, su alma... tanta sangre que se vistió de un negro rojizo, luto gratuito, luto voluntario, luto innecesario.
Con una navaja oxidada cortó el cabello, que ahora caía al suelo mezclándose con la sangre cada vez más seca. Con la punta de metal hizo veinticinco cortes en su cabeza, en su rostro, en sus brazos, en sus piernas, en las plantas de los pies.
Depuró su sangre oxigenándola con el aire que la rodeó y rodeaba.
Dejó todo y se marchó.
lunes, abril 04, 2005
Ansiedad
Necesidad de ti.
Necesidad de tus ojos, tu boca, tu mirada, tu sonrisa, tus manos, tus cancioncitas, tus chistes malos, tu piel, tus labios, tu humor ácido, tus gritos, tu respiración, tus besos, tus caricias, tus palabras, tus susurros, tus miradas cruzadas, tus ojos de enfado, tus yo mas, tus va a ser que no, tus dientes, tu espalda, tu olor, tus conversaciones, tus miradas mientras conducía, tu dedicación a meterte conmigo, tus gruñidos, tus pucheros, tu nariz, ... el resto de tu cuerpo, de tu ser y de tu alma... también lo echo de menos.
Necesidad de tus ojos, tu boca, tu mirada, tu sonrisa, tus manos, tus cancioncitas, tus chistes malos, tu piel, tus labios, tu humor ácido, tus gritos, tu respiración, tus besos, tus caricias, tus palabras, tus susurros, tus miradas cruzadas, tus ojos de enfado, tus yo mas, tus va a ser que no, tus dientes, tu espalda, tu olor, tus conversaciones, tus miradas mientras conducía, tu dedicación a meterte conmigo, tus gruñidos, tus pucheros, tu nariz, ... el resto de tu cuerpo, de tu ser y de tu alma... también lo echo de menos.
domingo, abril 03, 2005
Podría
Podría decir que el reloj no se volcó, y que la arena siguió marcando cada segundo hasta que se consumió el tiempo.
Podría decir que nunca un hasta luego me dolió tanto, que cada paso que daba hacia la calle me pesaba como una piedra gigante atada a mi cintura.
Podría decir que cuando la oscuridad de la noche y del interior de un coche se hizo cómplice, no pude reprimir lágrimas que besaron mi cuello.
Podría decir que nunca jamás tuve tantas ganas de gritar "Quédate conmigo" como en ese instante.
Podría decir que empiezo a contar los días para abrazarte de nuevo, para besarte... para escuchar tu respiración entre mis labios.
Podría decir que lo que siento nunca fue tan de verdad como lo es ahora.
Podría decir que me esperes, que me extrañes, que yo lo haré.
Podría decir muchas cosas pero me conoces lo suficiente para que no tenga que decirte ninguna.
Podría decir que nunca un hasta luego me dolió tanto, que cada paso que daba hacia la calle me pesaba como una piedra gigante atada a mi cintura.
Podría decir que cuando la oscuridad de la noche y del interior de un coche se hizo cómplice, no pude reprimir lágrimas que besaron mi cuello.
Podría decir que nunca jamás tuve tantas ganas de gritar "Quédate conmigo" como en ese instante.
Podría decir que empiezo a contar los días para abrazarte de nuevo, para besarte... para escuchar tu respiración entre mis labios.
Podría decir que lo que siento nunca fue tan de verdad como lo es ahora.
Podría decir que me esperes, que me extrañes, que yo lo haré.
Podría decir muchas cosas pero me conoces lo suficiente para que no tenga que decirte ninguna.
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