El miedo nos atenaza, dicen... a mi me mueve hasta el alma. Me hace tiritar, caminar, y sacar fuerza de donde jamás la tuve.
Hoy tengo miedo. Y mis palabras me tiran de nuevo hacia este camino que dejo de ser el mio hace tiempo.
Tal vez sea una visita, tal vez sea un encuentro fugaz, o tal vez vuelva para quedarme.
lunes, febrero 09, 2009
martes, febrero 19, 2008
El final del final
Todo acaba.
Y hoy no estoy triste por cerrar esta habitación oscura de mi casa. Oscura porque siempre estuvo a media luz, la única luz que siempre necesite para escribir.
La vida cambia y evoluciona. Nos evoluciona, sin llegar a cambiarnos lo suficiente para ser mejores. Hoy soy feliz. Me sumerjo en nidos de sonrisas y la paz me inunda como siempre necesite. Soy demasiado visceral para vivirme sin escribir, así que lo seguiré haciendo pero ya no aquí.
Gaddira no muere porque sigo siendo yo, y la gente que conocí en esta semioscuridad seguirá ahí en algún lugar prendida en mi solapa. No es una despedida porque quien quiera estar siempre estará. O tal vez sí lo sea, un hasta siempre a aquellas personas que sólo sintieron curiosidad o morbo por una Gaddira a media luz.
Seguiré escribiendo pero sin necesidad de adulación expectante ni interesada, seguiré escribiendo con las palabras que se me agolpan en los dedos y en los labios.
Tal vez algún día todos nosotros, sombras al fin y al cabo de nosotros mismos, nos encontremos en un zaguán sin más luz que la de la noche oscura, quien sabe...
Hasta siempre
Y hoy no estoy triste por cerrar esta habitación oscura de mi casa. Oscura porque siempre estuvo a media luz, la única luz que siempre necesite para escribir.
La vida cambia y evoluciona. Nos evoluciona, sin llegar a cambiarnos lo suficiente para ser mejores. Hoy soy feliz. Me sumerjo en nidos de sonrisas y la paz me inunda como siempre necesite. Soy demasiado visceral para vivirme sin escribir, así que lo seguiré haciendo pero ya no aquí.
Gaddira no muere porque sigo siendo yo, y la gente que conocí en esta semioscuridad seguirá ahí en algún lugar prendida en mi solapa. No es una despedida porque quien quiera estar siempre estará. O tal vez sí lo sea, un hasta siempre a aquellas personas que sólo sintieron curiosidad o morbo por una Gaddira a media luz.
Seguiré escribiendo pero sin necesidad de adulación expectante ni interesada, seguiré escribiendo con las palabras que se me agolpan en los dedos y en los labios.
Tal vez algún día todos nosotros, sombras al fin y al cabo de nosotros mismos, nos encontremos en un zaguán sin más luz que la de la noche oscura, quien sabe...
Hasta siempre
martes, enero 08, 2008
Miedo
Porque no sabría perderte hoy. Ayer tal vez, con los ojos tibios podría haberte perdido. O mañana con la paz de tus ojos azules en mi regazo. Tal vez mañana sepa perderte, pero no hoy.
Nunca supe dormir. Y me refugiaba en la oscuridad de los pasillos que escalonaban la casa, intentaba olvidarme del insomnio en cada resquicio en cada rincón, y sin embargo sabía que tus manos fuertes estarían allí para encontrarme. Si mi voz se helaba, si mi garganta se secaba de tanto gritar, si el dolor venía o si mi alma se escarchaba por ausencias o presencias que no sabían anidarme.
Tú, fuerte y oscuro. Cálido y errático. Tú, único y febril. Caballero andante en un nido de mujeres anárquicas y soberanas, mentirosas y sibilinas, dolorosas y entregadas, siempre apasionadas. Y tus manos y tu paz... y nuestras manos y nuestro corazón...
Permíteme que te arranque las ganas de saber, y que me las arranque del pecho este día gris y ópaco como nuestros ojos hoy, los tuyos no... tan azules siguen queriendo saber. Yo no. Yo no quiero ver más allá de tu espalda cuando caminas y te veo partir. Hoy sólo quiero sentir tu mirada fija en mi pelo, tu sonrisa en el rostro curtido de años y vidas, cada vez que salgo por la puerta.
Déjame abrazarte las ganas de vivir y permíteme la desesperación hoy. La debilidad.
Nunca supe dormir. Y me refugiaba en la oscuridad de los pasillos que escalonaban la casa, intentaba olvidarme del insomnio en cada resquicio en cada rincón, y sin embargo sabía que tus manos fuertes estarían allí para encontrarme. Si mi voz se helaba, si mi garganta se secaba de tanto gritar, si el dolor venía o si mi alma se escarchaba por ausencias o presencias que no sabían anidarme.
Tú, fuerte y oscuro. Cálido y errático. Tú, único y febril. Caballero andante en un nido de mujeres anárquicas y soberanas, mentirosas y sibilinas, dolorosas y entregadas, siempre apasionadas. Y tus manos y tu paz... y nuestras manos y nuestro corazón...
Permíteme que te arranque las ganas de saber, y que me las arranque del pecho este día gris y ópaco como nuestros ojos hoy, los tuyos no... tan azules siguen queriendo saber. Yo no. Yo no quiero ver más allá de tu espalda cuando caminas y te veo partir. Hoy sólo quiero sentir tu mirada fija en mi pelo, tu sonrisa en el rostro curtido de años y vidas, cada vez que salgo por la puerta.
Déjame abrazarte las ganas de vivir y permíteme la desesperación hoy. La debilidad.
jueves, noviembre 29, 2007
Paredes
Y ausente como la voz que esta mañana me empaña la mirada, me arrincono en una esquina cualquiera de esta casa. Tras los muros, tras la vida. Tras mi vida.
Y apuñalo paredes de cristal de colores. Y el espejo que no me dice que soy la más guapa del lugar.
No sé si mendigar palabras o ausencias.
Y apuñalo paredes de cristal de colores. Y el espejo que no me dice que soy la más guapa del lugar.
No sé si mendigar palabras o ausencias.
domingo, noviembre 25, 2007
Día internacional contra la violencia de género
Y empieza a convertirse en costumbre escribir mal y pronto en este día que nos marca a todos. Que la paz en este país es algo demasiado caro para algunas mujeres y algunas mujeres son muchas en este país.
La paz... o la ausencia de paz.
Los derechos que no tenemos por ser mujeres, la necesidad de justificación de nuestra posición, la lentitud de nuestros pasos arriesgados, la rapidez con la que el estigma se contagia. La mujer es hoy libre y esclava al mismo tiempo.
Libre por sus pasos.... esclava por todo aquello que aun no se atreve a gritar.
Hoy no quiero hablar de puños ensangrentados, de magulladuras, ni de silencios ante el terror. Hoy no quiero ser demagoga ni establecer un puente con palabras tiernas, o duras.... que retraten la situación de miles de mujeres que sufren y mueren en manos de sus parejas.
Hoy no quiero utilizar este día para un relato ni para un poema, porque me pueden los insultos y la incredulidad.
Hoy quiero gritar algo más fuerte de lo normal, que las mujeres somos y merecemos ser libres. Más allá de cárceles de hierro, de fuego, de cristal o de sangre.
Ojalá algún día todas lo sepamos.
La paz... o la ausencia de paz.
Los derechos que no tenemos por ser mujeres, la necesidad de justificación de nuestra posición, la lentitud de nuestros pasos arriesgados, la rapidez con la que el estigma se contagia. La mujer es hoy libre y esclava al mismo tiempo.
Libre por sus pasos.... esclava por todo aquello que aun no se atreve a gritar.
Hoy no quiero hablar de puños ensangrentados, de magulladuras, ni de silencios ante el terror. Hoy no quiero ser demagoga ni establecer un puente con palabras tiernas, o duras.... que retraten la situación de miles de mujeres que sufren y mueren en manos de sus parejas.
Hoy no quiero utilizar este día para un relato ni para un poema, porque me pueden los insultos y la incredulidad.
Hoy quiero gritar algo más fuerte de lo normal, que las mujeres somos y merecemos ser libres. Más allá de cárceles de hierro, de fuego, de cristal o de sangre.
Ojalá algún día todas lo sepamos.
miércoles, noviembre 07, 2007
Eros
Gracias porque siempre estuviste cuando miré al horizonte.
Gracias, porque sólo tu mirada me da la fuerza que necesito para caminar.
Gracias, por darme la paz y la batalla, por ser descanso y guerrero, por ser mio y yo tuya aun sabiendome propia. Gracias por no pedirme que me rechace, ni que me ausente de mis palabras. Por anidarme cada día y cada noche. Por amanecerme la vida, por vaciar de cenizas los ataudes oscuros.
Gracias porque la voz que me recorre me rinde, porque la sal ya no hiere, porque eres bálsamo y arañazo en la cara oculta de esta luna que nos une y nos salva.
Gracias, porque sólo tu mirada me da la fuerza que necesito para caminar.
Gracias, por darme la paz y la batalla, por ser descanso y guerrero, por ser mio y yo tuya aun sabiendome propia. Gracias por no pedirme que me rechace, ni que me ausente de mis palabras. Por anidarme cada día y cada noche. Por amanecerme la vida, por vaciar de cenizas los ataudes oscuros.
Gracias porque la voz que me recorre me rinde, porque la sal ya no hiere, porque eres bálsamo y arañazo en la cara oculta de esta luna que nos une y nos salva.
domingo, septiembre 30, 2007
Vacío
Empiezo a soñar con la paz y el misterio de saberme recogida entre sus brazos. Empiezo a caminar a media noche por las habitaciones de esta casa que no murmulla que no me invita bailar.
La risa en sus labios, y la bendición de sus manos en mi pelo. Su voz suave y su temblar cuando acaricio con mis uñas sus muslos. Y la paz tan lejos hoy, tan lejos.
Empiezo a mirar por la ventana y no verme. A no olerme en la ropa del armario, a no intuirme entre los muros y la palmera, a no saberme en esta cama que empieza a huir de mí.
No queda nada, nada. Todo esta por venir.
La risa en sus labios, y la bendición de sus manos en mi pelo. Su voz suave y su temblar cuando acaricio con mis uñas sus muslos. Y la paz tan lejos hoy, tan lejos.
Empiezo a mirar por la ventana y no verme. A no olerme en la ropa del armario, a no intuirme entre los muros y la palmera, a no saberme en esta cama que empieza a huir de mí.
No queda nada, nada. Todo esta por venir.
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