domingo, noviembre 25, 2007

Día internacional contra la violencia de género

Y empieza a convertirse en costumbre escribir mal y pronto en este día que nos marca a todos. Que la paz en este país es algo demasiado caro para algunas mujeres y algunas mujeres son muchas en este país.

La paz... o la ausencia de paz.

Los derechos que no tenemos por ser mujeres, la necesidad de justificación de nuestra posición, la lentitud de nuestros pasos arriesgados, la rapidez con la que el estigma se contagia. La mujer es hoy libre y esclava al mismo tiempo.

Libre por sus pasos.... esclava por todo aquello que aun no se atreve a gritar.

Hoy no quiero hablar de puños ensangrentados, de magulladuras, ni de silencios ante el terror. Hoy no quiero ser demagoga ni establecer un puente con palabras tiernas, o duras.... que retraten la situación de miles de mujeres que sufren y mueren en manos de sus parejas.
Hoy no quiero utilizar este día para un relato ni para un poema, porque me pueden los insultos y la incredulidad.

Hoy quiero gritar algo más fuerte de lo normal, que las mujeres somos y merecemos ser libres. Más allá de cárceles de hierro, de fuego, de cristal o de sangre.

Ojalá algún día todas lo sepamos.

miércoles, noviembre 07, 2007

Eros

Gracias porque siempre estuviste cuando miré al horizonte.

Gracias, porque sólo tu mirada me da la fuerza que necesito para caminar.

Gracias, por darme la paz y la batalla, por ser descanso y guerrero, por ser mio y yo tuya aun sabiendome propia. Gracias por no pedirme que me rechace, ni que me ausente de mis palabras. Por anidarme cada día y cada noche. Por amanecerme la vida, por vaciar de cenizas los ataudes oscuros.

Gracias porque la voz que me recorre me rinde, porque la sal ya no hiere, porque eres bálsamo y arañazo en la cara oculta de esta luna que nos une y nos salva.

domingo, septiembre 30, 2007

Vacío

Empiezo a soñar con la paz y el misterio de saberme recogida entre sus brazos. Empiezo a caminar a media noche por las habitaciones de esta casa que no murmulla que no me invita bailar.

La risa en sus labios, y la bendición de sus manos en mi pelo. Su voz suave y su temblar cuando acaricio con mis uñas sus muslos. Y la paz tan lejos hoy, tan lejos.

Empiezo a mirar por la ventana y no verme. A no olerme en la ropa del armario, a no intuirme entre los muros y la palmera, a no saberme en esta cama que empieza a huir de mí.

No queda nada, nada. Todo esta por venir.

jueves, septiembre 13, 2007

Ritmo

Llegar rápido y partir deprisa. Coches viniendo de todas las direcciones, palabras que no se detienen con la necesidad de paz, lágunas secas y caminos cruzados.
Sirenas cantando sin marineros postrados, y ambulancias sin urgencia pero con urgencia.

La vida aumenta su ritmo hasta mi extenuación. La paz se esfuma y mi agenda me pide una tregua necesaria para caminar descalza.

Todo se acelera y mis pasos que sólo quieren huir hacia ti. Y hay flores secas, y libros, y canciones pendientes, hay paseos por esta Granada que se humedece como nuestros labios, y necesidad de reirnos mañana, recostados entre el infierno y el mar.

Y el ritmo pausado de aquella canción de Sabina y la Vargas que aun esta por sonar.

lunes, agosto 27, 2007

Ulises

Regresar? No quiero. No pretendo pintar encima de estas paredes y después correr a limpiarlo con los jirones de tela que se anudan a mis caderas. No es nostalgia, no es melancolía. Son recuerdos. Y los recuerdos no dan ni quitan vidas en esta casa. Ya no quedan gatos en los tejados, tal vez alguna salamandra desentumeciendo la pared blanca pintada de agosto.

No quiero besar fotos, ni ahuyentar fantasmas que no existen. El mar esta cerca, lo suficientemente cerca para olerlo cuando mis pasos lo deciden, lo suficientemente lejos para extrañar la paz de su inmensidad. Volcarme en mi mar, acallar el viento con solo un dedo besar la arena y caminar por la espalda del mundo.

Las olas no azotan escolleras que se dibujan en papel, ni la sangre brota de esta boca que no entiende de odio. Empiezo a contar las palabras que me llevan hasta la orilla y sin embargo la orilla ni entiende ni quiere entender de versos rotos. El suelo se moja cada madrugada dicen que ya no quedan botes a los que subirse para encallar de nuevo.

No quiero lamentar lamentos pasados, ni entender aquello que no entendí. Las ventanas se cerraron a destiempo, con golpe y portazo, rompiendo las cortinas, deshilachando los rastros de piel que dejé dándose un baño de luna en el alfeizar.

Sabedme feliz.

jueves, agosto 16, 2007

Habitación

La soledad no me asusta, nunca me asustó. Me dio, sin embargo, algunos de los mejores momentos de mi vida. Me sentí plena y certera cuando nadie me miraba, cuando mis defectos estaban expuestos como yo, cuando fui debil y cuando fui fuerte.

No me asusta quedarme en esta habitación durante horas, besando las paredes que me dan sombra. Afilandome las uñas con las preguntas sin respuesta que tengo en el bolsillo derecho, y con las respuestas sin pregunta que no supe bien donde guardar.

Que tengo miedo, ni es nuevo ni ensucia páginas, pero el miedo que tuve alguna vez fue no saberme propia y hoy me sé. El miedo evoluciona a saltos como mi vida.

Tengo frío, y lágrimas tibias en un tarrito escondido detrás de algun trozo de alma.

Y miedo... de tu miedo.

viernes, agosto 03, 2007

Tempus fugit

Los días pasan rápido ultimamente. Se esfuman entre las nubes de calor que nos ahogan, y nos aprietan las muñecas para tirar de nosotros de un lado para otro.

Y el tiempo todos sabemos que nunca jugó a mi favor. Me asombra y preocupa que hoy lo haga.

Aprendía rápido entonces. Cuando no sabía que esperar de nadie, cuando pensaba que lo controlaba todo y sin embargo los golpes venían del lugar más inesperado. Ahora aprendo lento. Pausada e inquieta. Miro a los lados y sigo cruzando sin mirar. Dos pasos lentos y dieciseis rápidos.

Bailando freneticamente sobre el alfeizar de esta ventana, sobre el cesped recien cortado, sobre los trozos de cristal del pasado, sobre los besos antiguos, sobre las declaraciones eternas de efímeros amores, sobre los lamentos ajados y las sonrisas perpetuas, sobre las lágrimas que no supe verter, sobre la paz, sobre la guerra, sobre los pisotones que me dieron cuando no bailaban al mismo ritmo que yo.

Y el tiempo que siga volando.