lunes, junio 21, 2004

Vueltas

Creo que llevo equivocándome mucho tiempo con una amiga.
Los problemas a veces, piden cierta distancia de seguridad ante el resto del mundo, y cuanto más grande es el problema, más necesidad de encontrarte a ti mismo entre toda esa maraña.
Yo no supe esperar a que bajara la guardia. Somos tan distintas. Yo necesito espacio también cuando pierdo el control de las situaciones, pero no me aislo tanto, tal vez no entendí que ella necesitaba alejarse para recuperar ese control.

Dentro del armarioIntenté ayudar, y creo que desordené más la habitación, abrí la ventana y dejé que los papeles que se amontonaban sobre la mesa salieran volando. Intento recuperar uno a uno, los pedazos de esa historia para devolvérsela, para decirle que soy torpe cuando ocurre algo que no entiendo, que me equivoco... que me equivoqué.

Doy vueltas por toda la habitación... pero no la veo, me da miedo que haya desaparecido, y sobre todo me da miedo que se encierre en el armario, a oscuras, mientras por las rendijas ve pasar la vida de la gente que la busca, que la buscó en otro tiempo, la misma gente que seguirá dando vueltas por su habitación mirando al vacio, sin poder ni saber encontrarla.

Mi vestido verde

Hoy es mi santo... vamos una fiesta con la que no me identifico mucho (más bien nada) ni siquiera entiendo, porque razón la gente me felicita.

Pero a consecuencia de este día, me han regalado varias cosas (aprovechémonos pues de ciertas tradiciones católicas, ARRIBA EL CONSUMISMO), entre ellas un bikini, una chaqueta y mi precioso vestido verde.

Me lo han regalado mis padres esta mañana, es largo... precioso, me lo estaba probando en la tienda, y ya me veía paseando con el puesto.

Me encanta mi vestido verde...

sábado, junio 19, 2004

Destino

Creeis en el destino?

No sé. Me refiero a que la historia del mundo, esta escrita de antemano, y que nosotros somos capítulos de esa historia que se entrelazan entre sí, creando más y más tomos de ese libro.

Hacia donde voy?Y que en esos capítulos, de una manera más o menos difusa, esta nuestra historia personal... lo que ocurrirá en nuestras vidas, lo que nos marcará, haciéndonos felices y desgraciados en diversos momentos.

Es decir... si creo en el destino, tengo que pensar que le conocí porque estaba escrito en mi sino, que le odié porque así estaba bordado en el manto de mi vida, o que le quiero porque así estaba predestinado.

No sé. Es triste pensar que le quiero porque así estaba escrito, y no porque los sentimientos nacen y se apagan, sin reglas, sin destino, sin nada que los guie ...

Lo del destino por otra parte, también es bonito. Nací para quererle, nací para estar con la gente que me quiere, nací para ser como soy, y para vivir como vivo...


Aun así, daremos una ayudita al destino, porque pretendo escribir mi libro, mi vida, como yo quiero que sea... ya os la dejaré leer.

viernes, junio 18, 2004

Otro examen más

He tenido examen a las 8:30 de la mañana. Es una hora injusta, es más si quieren aprovechar que estamos dormidos para suspendernos, no tendrían que calentarse tanto la cabeza... con darnos unas de sus clases 5 minutos antes del examen, listo!.

Madrugón de los buenos, y para una insomne sin remedio como yo, nueva noche en blanco pensando en el tema 12 y el 14 (al final no cayeron).

Y cuando por fín termino el suplicio (digo examen), y me meto en mi coche que estaba ardiendo del calor que hace en Granada hoy, pongo mi cintita de carnaval, y me he dedicado a hacer el viaje de vuelta a casa, llorando sin parar.
Desahogando los nervios que tenia acumulados, supongo....

Sigo siendo muy rara... ya no tengo remedio.

miércoles, junio 16, 2004

Leyenda brasileña

LA HISTORIA DE IASÁ

(Leyenda Cashinahua - Brasil)


En la tribu de los Cashinahuas vivía una joven tan hermosa que todos los que la veían se enamoraban de ella. Pero Iasá amaba solamente a Tupá, el hijo del dios supremo Tupán.

El demonio Anhangá, enamorado también de Iasá, sentía una terrible envidia de Tupá y decidió robarle a su amada. Para lograr su maligno propósito, apareció un día ante la madre de Iasá y le dijo:

-Si tu impides la boda de Iasá y Tupá haciendo que tu hija se case conmigo, yo te daré caza y pesca abundantes durante toda tu vida.

La ambiciosa madre pensó que si obedecía a Anhangá no tendría que preocuparse más por conseguir alimento. De inmediato le prohibió a Iasá volver a ver a Tupá y decidió fijar la fecha de la boda de su hija con Anhangá.

Al conocer la decisión de su madre Iasá se sintió desesperar. Sabía que al casarse con Anhangá tendría que ir a vivir al infierno, en el centro de la tierra, y que jamás volvería a ver el cielo, donde vivía su amado Tupá junto a su padre, el dios supremo Tupán. En medio de su tristeza, quiso ver a Tupá por última vez, aunque sólo fuera de lejos, y así se lo pidió a Anhangá.

El demonio decidió complacer a Iasá pero le impuso una condición:

-Te harás una herida en el brazo para que las gotas de tu sangre marquen el camino que te lleva al cielo, y así podré seguirte.

Conforme a lo prometido, el día señalado para la boda, poco antes de la ceremonia, Iasá partió a visitar a Tupá por última vez. Se había hecho una herida en el brazo y a medida que avanzaba, las gotas de sangre iban formando un camino rojo en el cielo.

Tupá que era muy poderoso, ordenó al sol, al cielo y al mar que acompañaran a Iasá en su camino y que para confundir a Anhangá dibujaran tres caminos más, al lado de la franja roja. El sol, Guarací lo trazó de color amarillo, el cielo Iuaca lo dibujó azul claro, y el mar Pará formó uno azul oscuro.

Pero Iasá no logró llegar al cielo, ni ver a Tupá, debilitándose cada vez más, fue cayendo lentamente hacia la tierra. Su sangre se mezcló primero con la franja amarilla de Guarací y se formó un camino anaranjado y, después al mezclarse con el azul de Iuaca, dibujó otro arco de color violeta.

Al caer sobre la tierra, Iasá murió en una playa, bañada por el agua del mar y por los rayos del sol. No se casó con Anhangá, ni llegó a morar en el infierno...

De su cuerpo subió un arco verde, formado por la mezcla azul de Pará con el amarillo de Guarací, y se convirtió en el séptimo arco que seguía la trayectoria de los otros seis.

Así se formó el primer arco iris y ésta es la historia de por qué tiene siete colores y aparece siempre en el cielo en forma de arco.

El camino de Iasá






martes, junio 15, 2004

Dulzura

No soy una persona dulce.

Al menos no lo soy en esencia. Tengo mis momentos, creo que no soy una mala persona. Pero no soy dulce.

A veces puedo resultar tierna. Pero no dulce. Tierna, porque la máscara de "mujer cruel" con la que muchas veces cubro mi rostro... no es creible para la gente que me conoce, o que simplemente tiene intención de hacerlo.

Otras veces soy cruel. Cuando siento que el suelo se empieza a tambalear, clavo mis ojos en la persona que (creo que) me ataca, y a traves de la palabra intento hacerle el máximo daño posible.

Cada vez soy menos cruel. Antes lo era mucho más. Ahora se me ha pasado la idea, de un mundo en contra mía. Será que me di cuenta que la gente no es tan mala, como quieren aparentar.

No soy tan cruel como antes, pero soy tierna en ocasiones. No soy dulce.

Lo conseguí

He conseguido terminar a tiempo el maldito trabajo. Ahora tengo que acabar una pequeña práctica y correr a la facultad, para pillar a mi querido profesor en horario de tutoria (cafetería en el lenguaje universitario de los profesores).