Y empieza a convertirse en costumbre escribir mal y pronto en este día que nos marca a todos. Que la paz en este país es algo demasiado caro para algunas mujeres y algunas mujeres son muchas en este país.
La paz... o la ausencia de paz.
Los derechos que no tenemos por ser mujeres, la necesidad de justificación de nuestra posición, la lentitud de nuestros pasos arriesgados, la rapidez con la que el estigma se contagia. La mujer es hoy libre y esclava al mismo tiempo.
Libre por sus pasos.... esclava por todo aquello que aun no se atreve a gritar.
Hoy no quiero hablar de puños ensangrentados, de magulladuras, ni de silencios ante el terror. Hoy no quiero ser demagoga ni establecer un puente con palabras tiernas, o duras.... que retraten la situación de miles de mujeres que sufren y mueren en manos de sus parejas.
Hoy no quiero utilizar este día para un relato ni para un poema, porque me pueden los insultos y la incredulidad.
Hoy quiero gritar algo más fuerte de lo normal, que las mujeres somos y merecemos ser libres. Más allá de cárceles de hierro, de fuego, de cristal o de sangre.
Ojalá algún día todas lo sepamos.